Solo por Hoy (Décalogo de la Serenidad)
1. Sólo por hoy seré feliz, por eso haré verdad lo que alguien dijo: "La mayoría de la gente es tan feliz como desea serlo". La felicidad es algo de adentro de uno, no de afuera.
2. Sólo por hoy trataré de ver la vida por lo que es y no por lo que yo quisiera que fuera. Aceptaré mi familia, lo que hago y mi suerte como son, y procuraré armonizar con ello.
3. Sólo por hoy cuidaré de mí, ejercitaré mi cuerpo, lo atenderé y alimentaré. No abusaré de él, ni lo abandonaré.
4. Sólo por hoy trataré de ser más amplio de espíritu, aprenderé algo útil, no seré un holgazán mental. Haré que se me permita usar mi esfuerzo, concentración, meditación.
5. Sólo por hoy ejercitaré mi alma de tres modos: haré algún bien sin que lo descubran y haré dos cosas que no me agrade hacer.
6. Sólo por hoy seré agradable, tendré el mejor aspecto que pueda. Me mostraré cortés, seré generoso, no encontraré defectos en nada y no intentaré dirigir ni modificar la vida del prójimo.
7. Sólo por hoy trataré de vivir el día de hoy, sin querer solucionar todos los problemas de la vida.
8. Sólo por hoy tendré un plan. Anotaré por escrito todo lo que pienso hacer. Aunque después no lo pueda complir del todo, igual lo haré. Eliminaré dos vicios, la prisa y la indecisión, pero sólo por hoy.
9. Sólo por hoy me daré media hora de tranquilidad, para poder pensar acerca de mí. A veces pensaré en Dios, para descubrir cuál es el objetivo de mi vida.
10. Sólo por hoy no tendré miedo y especialmente no tendré miedo a ser feliz, a disfrutar de la vida, de amar y de creer que los que amo me aman.
Sólo por hoy.
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| Sophie Cariotto |
Todo depende de ti
El gran arte de la vida es hacer de la vida una obra de arte.
Aunque no escribas libros, eres el escritor de tu vida.
Aunque no seas Miguel Ángel, puedes hacer de tu vida una obra maestra.
Aunque no entiendas de cine, ni de cámaras, tu existencia puede transformarse en un film primoroso con Dios de codirector.
Aunque cantes desafinado, tu existencia puede ser una linda canción, que Roberto Carlos envidiaría.
Aunque no entiendas de música, tu vida puede ser una magnífica sinfonía que daría envidia a Beethoven.
Aunque no hayas estudiado en una escuela de comunicaciones, tu vida puede transformarse en un reportaje modelo.
Aunque no tengas gran cultura, puedes cultivar la sabiduría de la caridad.
Aunque tu trabajo sea humilde, puedes convertir tu día en oración.
Aunque tengas cuarenta, sesenta o setenta años, puedes ser joven de espíritu.
Aunque las arrugas ya marquen tu rostro, vale más tu belleza interior.
Aunque tus pies sangren en los tropiezos y piedras del camino, tu rostro puede sonreír.
Aunque tus manos conserven las cicatrices de los problemas y de las incomprensiones, tus labios pueden agradecer.
Aunque las lágrimas amargas recorran tu rostro, tienes un corazón para amar.
Aunque no seas un santo, ni un ángel, en el cielo tienes reservado un lugar.
Todo, todo... depende de ti.
Vía: En femenino



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