2011/12/30

Color Naranja





Longitud de onda: entre 590 – 620 nm.

Etimología: Del árabe نارنج (nāranj), con el mismo significado y éste del persa نارنگ (nārang), en última instancia del sánscrito nāraṅgaḥ, “fruta que le gusta al elefante”.

Nombres o matices de naranja: azafrán, azafranado, azarcón, anaranjado, cobre, cobrizo, naranjado.

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Significados
El color naranja o anaranjado, es una combinación del rojo con el amarillo y como tal, tiene un papel secundario en nuestro pensamiento y en nuestro simbolismo. Pensamos en el rojo o en el amarillo antes que en el anaranjado y por esto hay muy pocos conceptos que simbolicen exclusivamente al color naranja. Su nombre procede del de la fruta que antiguamente era un fruto exótico. A nuestro alrededor vemos menos naranjas de los que realmente hay, ya que cosas como el atardecer, los cabellos, el metal caliente, generalmente los asociamos al color rojo, cuando realmente son naranja.



El naranja significa entusiasmo y exaltación, y cuando es muy encendido o más bien rojizo, denota ardor y pasión. Kandinsky afirma que el anaranjado suscita sentimientos de fuerza, energía, ambición, determinación, alegría y triunfo. El naranjo es un árbol extraordinario, puede tener a la vez flores y frutos, lo que lo convirtió en símbolo de fertilidad. Es el color de la diversión, la sociabilidad y uno de los colores de la alegría, une y armoniza, sin él no hay entretención. Dionisio, el que los romanos llamaban Baco, es el dios de la fertilidad, de la embriaguez y el vino, dios de las diversiones mundanas, en sus representaciones vestía de naranja.



Es además un color lleno de sabor, es el color de lo gustoso y lo aromático, es el color con más aromas: el rojo es dulce, el amarillo es ácido por lo que lo agridulce es de color naranja. Comemos muchas cosas de color naranja: damascos, duraznos, mangos, zanahorias, salmón, langosta, refrescos, salchichas; además de todo lo rebozado o asado, es naranja.



Cuando bebemos líquidos de color naranja, esperamos que estos tengan gusto a la fruta naranja. Pero nuestras experiencias con el naranja son variadas, ya que no esperamos que el salmón tenga gusto a naranja. Siempre esperamos que las cosas de color naranja tengan buen sabor. No se aconseja comer en una habitación con luz anaranjada, pero los invitados situados en una decoración anaranjada después de comer, se sentirán muy bien.

Es el color de lo llamativo y de la publicidad no deseada, cuando es omnipresente. Usado en pequeñas extensiones o con acento, es un color utilísimo, pero en grandes áreas es un color demasiado atrevido y puede crear una impresión agresiva.3 Para Goethe el naranja o “rojo amarillento” provoca choque, disturbio y produce la sensación de calor. Es para él, el color en su máxima energía, el que le gusta a los niños, los primitivos y los bárbaros.



Es además el color del peligro, una calavera sobre fondo naranja, o las luces naranja intermitentes de los autos son ejemplo de esto. Es además el color que más contrasta con el mar, por lo que los chalecos salvavidas y los flotadores comúnmente son naranja. Son naranja también los chalecos de seguridad de los trabajadores en la carretera. A pesar de esto, nadie elige un auto de color naranja, color visible en la oscuridad y la niebla.



El naranja también es el color de lo inadecuado, lo subjetivo y lo original. Es el color que menos se toma en serio. Es el color menos adecuado de todos los colores, ya que durante años ha sido el color del plástico, de lo artificial. Le Heard, por otro lado, relaciona al naranja con el amor apasionado que origina reacciones emocionales negativas, además de una pasión incontrolable y agresión deliberada; es el mal, aunque también lo considera excitante.



El naranja, es además, resultado de la luz (amarillo) y el calor (rojo). Crea un clima agradable en los espacios habitados. Su claridad no es tan hiriente como la del amarillo y su temperatura no es tan sofocante como la del rojo. El naranja ilumina y calienta: la mezcla ideal para alegrar cuerpo y espíritu. El naranja es un color femenino, pero aspira al rojo masculino. Déribère señala que el color anaranjado es muy cálido, íntimo, acogedor, sobresaliente, evoca al fuego, al sol, a la luz y al color; es un color fisiológicamente activo y capaz, incluso, de afectar la digestión.

Foto por Marji Lang

Quien viste de naranja quiere llamar la atención. Las prendas de vestir de color naranja, se ven más en mujeres que en hombres. Es un color presente en la moda veraniega, especialmente adecuado para mujeres de piel oscura o bronceada. Según la teoría de Jackson, el naranja en la ropa, solo le sienta bien, a aquellas mujeres que les quedan bien los labios pintados de color naranja.



En China, el naranja se sitúa entre el amarillo, color de la perfección y el rojo, color de la felicidad. Pero además tiene un significado propio y fundamental: es el color de la transformación. Ningún otro color simboliza mejor la transformación que el naranja. El amarillo y el rojo son opuestos, pero también están emparentados, se pertenecen, recíprocamente como el fuego y la luz, como los sentidos y el espíritu. En el budismo, el naranja es el color de la iluminación, representa el grado supremo de la perfección. El Dalai Lama, cabeza de la iglesia tibetana, aparece siempre vestido de tonos naranja.



El 3% de las mujeres y el 2% de los hombres nombran al naranja como su color preferido. El rechazo es mayor: el 6% de las mujeres y el 9 % de los hombres señalan al naranja como el color que menos les gusta.



KANDINSKY, Wassily, De lo espiritual en el arte, Editorial Paidós, 1911, Madrid – ESPAÑA. [↩]
DÉRIBÈRE, Maurice, El color, Editorial Diana, 1967, Ciudad de México – MÉXICO. [↩]
MORENO Mora, Víctor Manuel, Documento Psicología del color y la forma, Universidad de Londres, 2005, Querétaro – MEXICO.
GOETHE, Johann Wolfgang von. Teoría de los colores, Editorial Aguilar, 1992. Madrid – ESPAÑA.
LE HEARD, A. Color harmony spectrum, Van Nostrans Company, Ind, 1945, California – E.E.U.U.
DERIBÉRE, Maurice, El color, Editorial Diana, 1967, Ciudad de México – MEXICO.
JACKSON, Carole, El color de tu belleza, Editorial Acrópolis, 1984, Washington – E.E.U.U.
HELLER, Eva, Psicología del color, Editorial Gustavo Gili S.A., 2004, Barcelona – ESPAÑA.


Publicado por Ingrid Calvo Ivanovic
Diseñadora Gráfica titulada en la Universidad de Chile. Miembro individual de la Asociación Internacional del Color (AIC). Miembro colaborativo del Study Group on Color Education de la AIC. Encargada de Extensión de la Asociación Chilena del Color. Miembro directivo del Grupo Color Santiago. También es docente en la Universidad de Chile, en la Universidad Andrés Bello, y co-investigadora del programa Estudios del Color, en la Pontificia Universidad Católica de Chile.


Fuentes
Proyectacolor

Juzgando un  color +




El ver un color implica hacer comparaciones. "Lo único que un cono individual puede hacer es capturar la luz y decir algo acerca de su intensidad", señala Nathans; "no dice nada acerca del color".

Para ver cualquier color, el cerebro debe comparar el estímulo entrante de diferentes clases de células de tipo cono, y luego debe hacer muchas otras comparaciones.

El rápido trabajo de juzgar un color comienza en la retina, la cual tiene tres capas de
células. Las señales de los conos rojos y verdes de la primera capa son comparadas por las de células rojas y verdes "antagonistas", presentes en la segunda capa. Estas células "antagonistas" computan el balance entre la luz roja y verde que viene de una parte determinada del campo visual. Otras células antagonistas, entonces, comparan señales de los conos azules con las señales combinadas de los conos rojos y verdes.

En una escala más amplia, las comparaciones de las porciones vecinas de una imagen guían nuestra extraordinaria habilidad para ver los colores como constantes, en un mundo que está cambiando constantemente.



Nathans recuerda vívidamente las demostraciones de esta "constancia del color", hechas por el difunto Edwin Land, el inventor de la fotografía instantánea y fundador de la Corporación Polaroid. Land y sus colegas habían hecho un gran montaje de formas geométricas multicolores, llamado el "Mondrian", debido a su semejanza con los trabajos del pintor holandés Piet Mondrian. Usaron tres proyectores que emitían una luz que igualaba a la sensibilidad de la longitud de onda de los tres tipos de conos humanos. Con estos proyectores, la composición exacta de la longitud de onda reflejada desde cualquier parte del Mondrian, se podía controlar con precisión.



"Land señaló una porción en el Mondrian que parecía ser de color naranja, en el contexto de los colores que la rodeaban", recuerda Nathans. "Luego me dio un tubo, como un tubo de las toallas de papel, y me hizo mirar a esta porción en forma aislada. Y ya no era más anaranjada. Era de un color rojo perfecto".

Esta porción, en realidad, estaba pintada de color naranja, pero Land había emitido sobre ella una luz de onda larga de gran intensidad que provenía del extremo rojo del espectro; de esta forma, reflejaba una alta proporción de luz roja. Bajo circunstancias normales de observación, sin embargo, cuando esta porción estaba rodeada de los otros colores del Mondrian, Nathans todavía veía a la figura con su color verdadero, anaranjada.

De alguna manera, al comparar una porción de color con la región coloreada que la rodea, el cerebro es capaz de descontar la longitud de onda de la luz que la ilumina y reconstruir el color real de esa porción a la luz del día.

"La constancia del color es la propiedad más importante del sistema del color", expresa el neurobiólogo Semir Zeki, del Colegio Universitario, en Londres. El color sería una forma inadecuada de clasificar a los objetos, si los colores percibidos cambiaran bajo condiciones diferentes, señala. Pero el ojo no es una cámara. En cambio, la vía que va desde el ojo al cerebro constituye una clase de computadora—mucho más compleja y poderosa que cualquiera que los ingenieros humanos hayan construido—diseñada para construir una representación visual estable de la realidad.

La clave de la constancia del color es que no determinamos el color de un objeto aislado; más bien, el color del objeto se deriva de una comparación de las longitudes de onda reflejadas desde el objeto y de sus alrededores. A la luz rosada del amanecer, por ejemplo, un limón amarillo reflejaría más luz de onda larga y, por ello, podría parecer de color naranja; pero las hojas que tiene alrededor también reflejan más luz de longitud larga. El cerebro compara a las dos y anula los aumentos.

La teoría de la visión del color de Land, "Retinex", es un modelo matemático de este proceso de comparación; deja la pregunta abierta de dónde, en el camino entre la retina y la corteza, se logra la constancia del color. Esta cuestión sólo podría ser resuelta estudiando el cerebro mismo.

Trabajando con monos anestesiados en los 60, David Hubel y Torsten Wiesel, en la Facultad de Medicina de Harvard, habían mostrado que la corteza visual primaria (V1), una región del tamaño de una tarjeta de crédito en la parte posterior del cerebro, posee un sistema muy organizado de neuronas destinadas a analizar la orientación del contorno de un objeto. Pero en sus primeros estudios, encontraron pocas señales provenientes de las células sensibles al color. Luego, en 1973, Semir Zeki identificó un área separada, llamada V4, la cual estaba llena de células que descargaban activamente cuando eran expuestas a colores diferentes.

Unos años más tarde, Edwin Land visitó a Zeki en Londres. "Me hizo la demostración y quedé totalmente cautivado", dice Zeki. "En realidad, fui transformado. Así que usé su ilustración del Mondrian para estudiar células individuales presentes en el área V4".

De esta manera, Zeki descubrió que algunas de las células en el área V4, responden consistentemente al color real de la superficie de una porción del Mondrian, a pesar de las condiciones de iluminación. El cree que estas células son las que llevan a cabo la constancia del color.

Más recientemente, con la ayuda de escáneres PET, Zeki encontró un área, similar a la V4 de los monos en cuanto a su ubicación, que se activa específicamente en los humanos que miran la exposición de colores del Mondrian. Esta exposición de colores también estimula al área visual primaria y a un área que está junto a ella, el área V2.

Sin embargo, existe mucha controversia acerca de todos los aspectos de la vía del color más allá de la retina. Los investigadores no están de acuerdo sobre el rol exacto de las células en las áreas humanas V1 y V2, acerca de la importancia de V4, acerca de las semejanzas entre los cerebros de los monos y de los humanos.

Los científicos esperan los resultados de más experimentos en humanos para resolver estas cuestiones. Las nuevas técnicas de procesamiento de imágenes, que no son invasivas, y que pueden mostrar al cerebro en acción, podrían proporcionar respuestas claves. En unos pocos años, los investigadores esperan que estas técnicas revelen las vías precisas de los mensajes nerviosos que hacen posible que veamos la riqueza de los colores a nuestro alrededor.

Para obtener más información acerca de Jeremy Nathans y del estudio de la visión, vea 1997 Holiday Lectures.



Apuntes de mi casa

¡Cuántas veces me encuentro paseando por mi casa! De unas habitaciones a otras, la biblioteca, las ventanas, el pasillo, la cocina... Tengo la manía de tocarlo todo. Paseo por mi vida, y me paro en cualquier recuerdo, o en un haz de luz que de repente ilumina el suelo, o acariciando las cortinas de lino. Me encuentro de todo (agujas, horquillas, una palomita de maíz, un libro detrás del sofá o hasta un penique), y todo lo atesoro, lo palpo, lo miro. Peino los flecos de la alfombra y me entretengo con la tierra de las macetas, u hojeo un volumen del siglo XVIII. Estoy en mi casa. Ese lugar atiborrado de felicidad y libros. Ese espacio donde se prodiga el amor de la familia, y el olor a canela, y las voces variopintas. Y esa maleta naranja, a punto de emprender viaje cualquier día de estos. Cierro las puertas de los armarios y me como un par de mandarinas. Y al final me siento, y escribo, o leo las aventuras de unos exploradores.


Donde, donde, donde???


¿Dónde florecen ahora aquellos geranios?
¿Dónde están aquellos sillones de mimbre donde le leía poesía a mi madre?
¿Dónde están las rosas de aquel parque, y el agua de aquella fuente,y mi primera lectura de los versos de Rubén?
¿Dónde están aquellas tardes de verano, merendando carne de membrillo sobre la bicicleta?
¿Dónde estarán aquellas estanterías donde aún cabían libros?
¿Dónde, decidme, dónde está aquella fe de mi abuela que me admiraba más que nada en el mundo?
¿Dónde estará el agua del río en el que yo me bañé? ¿En qué mar, en qué otro río?
¿Dónde está mi vida cuando la busco?
¿Dónde está la mirada de mi madre cuando me acuesto?
¿Dónde está el poema que acabo de ver al otro lado de la calle? ¿Dónde su estremecimiento?
¿Dónde estará aquella playa en la que me imaginaba la más perfecta visión de la belleza?
¿Dónde, en qué reojo de mi mirada, estará aquella rosa naranja?
¿Dónde estará el jardín con el que sueño, esos rincones rodeados de setos y flores, y una glorieta en el centro, donde leer los días de lluvia?
¿Dónde está todo los días en que más duele, esos días en los que no hay manera de salir de la tristeza?
¿Dónde estará el color de aquel barbecho, el incendio del cielo o la veloz transparencia del agua de la acequia?
¿Dónde aquellos truenos, rayos y centellas que llenaban de pavor al mundo mientras yo seguía en el tibio refugio de mi cama?

Diario de Otoño

 Desde la última vez que me encontré contigo, otoño, muchas cosas han cambiado en mi vida. Empiezo a tener canas en mi perilla, me gusta, porque voy cumpliendo años de sonrisas; ya no soy tan ingenuo, porque aprendí  el valor que tienen los recuerdos para mi memoria, y asumo todas las imperfecciones de mis hechos.
También soy más sabio…desde que escucho  mis silencios y aprendo de la nobleza de los ojos que me rodean. He aprendido en estos años que la vida tiene cuatro verdades y cien mentiras, que el café está más bueno si lo dejas que se asiente, que las libretas de anillas me sirven para anotar aromas, que mi almohada sigue siendo grande y las sábanas huelen al suavizante de mi madre. He observado en estos años, que al final te quedas con poca gente que te aguante, que aguantas a menos y quieres  a más. Mi sociabilidad cada vez  es más exquisita: huyo de las reuniones en grandes grupos pero  mi contacto con la gente ha mejorado en el cuerpo a cuerpo. Ya no peleo batallas aldente, prefiero el fuego lento…..y mi vida se va ralentizando como productos del slow word, esos sueños cada vez son más intensos, duraderos. Me he pasado la mitad de mi viaje soñando…ahora me toca escribir y vivir mis sueños.

Y quiero que vos esté ahí para compartirlos. +































Espiritualidad y simbolismo del Naranja

El naranja está considerado como la unión de la energía del rojo y la intuición del amarillo.
En la India el naranja fue en otras épocas el color de los criminales. Los mendigos adoptaron ropas de este color para mostrar su condición de personas al margen de la sociedad.



El Buda se puso ropas de este color para significar su renuncia a una vida de placeres principescos.
El naranja, o azafrán, es hoy el color de los monjes budistas.
El color naranja puede sugerir aspiraciones energéticas, un poderoso sentido de identidad y una saludable firmeza personal. Aunque también puede significar un caprichoso uso del poder, una actitud hostil hacia las autoridades o falta de autodisciplina. +


El naranja en la bandera budista recuerda que de sus, palmas, talones y labios, emano este color en el momento de la iluminación y representa la inquebrantable Sabiduría de las enseñanzas de Buda. +




































jox.





Mandala naranja 

Energía, optimismo, ambición, actividad, valor, confianza en sí mismo, afán de prestigio, frivolidad. Fomenta la tolerancia para socializar y proyectarse con toda la gente. Incrementa la autoestima, ayuda a enfrentar todos los retos para la evolución de la persona. Enseña a utilizar los éxitos o fracasos como experiencias y aprendizajes. Propicia energía positiva para llevar a cabo los proyectos o las metas. En el aspecto físico proyecta energía al intestino delgado y colon, todos los procesos metabólicos y los ganglios linfáticos inferiores. +





"Solo se volverá clara tu visión cuando puedas mirar en tu propio corazón. 
Porque quien mira hacia fuera sueña Y quien mira hacia dentro despierta" Carl Jung ॐ













Beneficios de los vegetales anaranjados



Si quieres seguir una alimentación saludable, tienes que saber que los vegetales anaranjados deben formar parte de ella. Ocurre que los alimentos de este color – como la zanahoria, las calabazas y las patatas, entre otros – proveen a nuestro organismo de nutrientes esenciales para la salud. ¿Vamos a descubrir juntos cuáles son los beneficios de los vegetales anaranjados?

Te contamos por qué es necesario que consumas al menos uno de ellos por día.

Combaten el cáncer de mama

¡Una excelente noticia para las mujeres! El ácido reinoico derivado de la vitamina A que presentan vegetales anaranjados como las zanahorias y las batatas ayuda a combatir el cáncer de mama en sus dos primeras etapas (no así en las etapas finales) Se ha comprobado en una investigación realizada por el Fox Chase Cancer Center de Filadelfia.

Poseen betacaroteno

Estos vegetales son ricos en beta-caroteno, un nutriente soluble en grasa que mantiene la salud de nuestra visión (por ello dicen que las zanahorias son buenas para los ojos) y fortalecen nuestro sistema inmunológico. Se ha demostrado que freir estos vegetales con un poco de aceite incrementa aun más la cantidad de beta-caroteno que el cuerpo puede utilizar; un aumento de 63% en las zanahorias y del 53% en las calabazas.

Protegen la salud cardiovascular

Los vegetales anaranjados como la zanahoria, la calabaza y el calabacín son ricos en alfa y beta-caroteno antioxidantes, que previenen el daño celular. Esto protege a nuestro organismo de enfermedades cardiovasculares.


Protegen nuestros ojos

Como te decía anteriormente, estos vegetales son grandes aliados de nuestra visión. Eso significa que ayudan a combatir problemas en nuestros ojos, como las cataratas. Archives of Ophthalmology publicó un estudio que asegura que las mujeres que consumen mayor cantidad de estos vegetales tienen menos riesgo de sufrir cataratas de un 18%.

Previenen infecciones

Estos alimentos son ricos de vitamina B6, la cual ayuda a nuestro sistema inmune a producir los anticuerpos necesarios para prevenir infecciones. Tan solo la piel de una papa mediana dulce y horneada contiene un 25% de nuestra necesidad diaria de esta vitamina



Ahora que conoces todos los beneficios de los vegetales anaranjados, intégralos en tu dieta. Uno de los más ricos es la zanahoria; sigue este enlace para conocer todos los nutrientes de la zanahoria. ¡Es deliciosa! ¿No crees? +













El color naranja es el color del fuego flameante, ha sido escogido como señal de precaución. Puede significar regocijo, fiesta, placer, aurora y presencia de sol.





























Orange película









La vida es mitad recuerdo y mitad esperanza. 
Y en ese recuerdo el naranja 
de mil atardeceres. Cuando cerraba el libro 
y, sentado en la hierba o en aquel campo de trigo, 
contemplaba extasiado la puesta de sol 
en sus distintos matices de color y alma. 
Era una emoción intensa e íntima, absoluta de Dios, 
inconmensurable. (Y el sol, himno 
incandescente, evangelio, ascua infinita). 

Aquellos naranjas sobrenaturales, 
sobrecogían de gracia mi vida, 
y se adentraban entre los árboles (como antorchas), 
y se posaban en las piedras, en caminos y ribazos, 
y en los tejados de las casas. 

Sólo de pensarlo... 
Mi vida era -y es- aquel horizonte de fuego, 
aquel imán de amor en el paisaje naranja.
Y, desde entonces, se me ha quedado en el alma
este rescoldo y este arrobo,
este deseo por la belleza soberana. Guillermo Urbizu










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Que si la felicidad, que si el alma, que si la poesía, que si el amor, que si la luz, que si la música, que si Dios, que si el azul, que si su mirada, que si el silencio, que si las nubes, que si las palabras, que si mi ventana, que si el mar, que si Salinas o Basho, que si un brillo y su fosforescencia, que si las caricias y la ternura, que si el horizonte, que si el color naranja y su rescoldo de otoño, que si la eternidad, que si María, que si un poco de tierra, que si los geranios o las rosas amarillas, que si la brisa en su pelo, que si la transparencia del cielo, que si una sonrisa, que si la literatura, que si el bien y lo bueno, que si la infancia, que si el agua, que si el tiempo, que si la sed de ser mejor, que si los libros, que si la esperanza, que si los sueños. Todo esto es lo que yo soy, y lo que deseo. Guillermo Urbizu



Fragmentos de vida II


Vivo como todos, entre 'la realidad y el deseo', entre el desvivir y los sueños, entre el alma y el cuerpo, entre la prosa y el verso...

Hay escritores, es cierto, que escriben justo lo que habíamos pensado, o pensamos, o estábamos a punto de pensar. O hasta puede que piensen por nosotros. Y eso nos satisface. O satisface a muchos. Porque pensar en condiciones cuesta. Escritores hay que escriben lo que sufrimos habitualmente. Otros, los sentimos tan cercanos que parece que nos respiran, que los tenemos dentro. Los lectores asiduos gozamos de esos cuantos escritores que releemos y que nos hacen sentir bien, o un poco mejor, tampoco exageremos. Les damos vueltas por placer, o porque además nos han salvado el alma de algún destrozo. Y con los años vamos reescribiendo esa novela o esos cuantos poemas (o dichos textos nos van reescribiendo a nosotros). Son esos escritores que ya vemos como nuestros.

Cada persona es la historia de una soledad, a la expectativa del corazón y de la esperanza.

El hombre necesita con urgencia de las cosas del cielo si es que quiere vivir con intensidad y gozo las de la tierra.

Con los años he llegado a pensar que el tiempo no existe. A base de poesía y de amor vas cobrando altura, y la mirada sabe que la vida, tu vida, se mueve en una distinta dimensión. No importa la apariencia, ni importan lo que digan los espejos. La verdad es la del corazón, y el amor no se mide en ninguna cronología. La vida: esa constante escalada hacia la cima desde donde se contempla la panorámica de Dios.

Me fijo en el reflejo de un cristal. Un reflejo apenas visible. Y luego la mirada va recorriendo las paredes y techos hasta llegar a unos periódicos de los que no leo nada. Llamadas, correos y el atasco de un poema a medias. Hace un momento me he asomado a la calle para ver el color naranja de los árboles, e inspirar la infancia en la que me ha dejado la lluvia. Echo de menos aquella inocencia, y el gozo de meterme en los charcos y dar puntapiés a un balón cualquiera. Pero aquí estoy, en esta mesa y en este año del Señor de 2011, refugiándome en algunas palabras y en algunos reflejos.

Nadie da lo que no ama.

Toda gran obra antes de convertirse en realidad es un sueño. Todos los hombres más notables han sido grandes soñadores.

Si guardamos todos los recuerdos, y esa inmensa cantidad de viejos recortes del pasado, apenas nos va a quedar sitio para el día a día.

El otoño. ¿Qué decir cuando ves la vida en esa caída de sus hojas y en esa resurrección que es su belleza? ¿Qué decir de esos colores que se adentran en la mirada y brillan y sueñan tu alma? El otoño no es una estación, ni un simple estado de melancolía. El otoño es cuando Dios más nos ama, es dádiva infinita, es la morosa luz que nos despoja de mentiras.

El otoño. ¿Qué decir cuando ves la vida en esa caída de sus hojas y en esa resurrección que es su belleza? ¿Qué decir de esos colores que se adentran en la mirada y brillan y sueñan tu alma? El otoño no es una estación, ni un simple estado de melancolía. El otoño es cuando Dios más nos ama, es dádiva infinita, es la morosa luz que nos despoja de mentiras.

El misterio está en todas partes, en cada novela, en cada poema. El misterio nos rodea, como la luz o la noche, y es la misma esencia del ser humano. ¿Qué mayor misterio que el amor, sin ir más lejos? Toda vida y toda literatura se conjugan desde lo misterioso. Un ir descifrando lo que ocurre. Esas pistas y esos enigmas que se reiteran en nuestras vidas, que insisten, que no nos dejan. Vamos viviendo y vamos leyendo en un intento de dar con lo que nos trasciende. O al menos con un poco de felicidad. El asesino suele ser el tiempo. Va dejando muertos como si nada. A ti mismo te sorprendes a veces diciendo: “estoy muerto”. Hastiado, agotado. Y flaquean las coartadas. Y el alma se queda a la intemperie. Intentas leer un libro, pero lo dejas, porque con frecuencia no te crees la literatura. Te falta fe en las palabras. Dios mío, ¿en qué misterios me pones? Pero tomas otro libro de la mesa, puede que por hábito, porque no puedes tener las manos -o será el alma- sin hacer nada.

Dios mío, y yo sin las palabras oportunas que llevarme al alma para decirte la maravilla que es Tu Amor en otoño.















































































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