2011/11/05

Raíces, sentidos y cuentos.

"Haz que las raíces se hagan a las para que tu fuego interno calcinela máscara de hielo que te impone la razón"

Imágen por Jackeline Duheme


El físico nuclear Alan Wolf, explica en su libro “La búsqueda del águila” que un día tuvimos diez sentidos, y que cinco de ellos se han perdido:

1. El sentido de autocuración:  Cuando te cortas tu cuerpo sana.  Nuestros cuerpos  gozan de ese sentido, y podemos aprender a  reconocerlo. Dicho de otro modo, es posible reconocer cuando te estas curando a ti mismo.  Recuerdo que mi curación se produjo  acompañada de una gran  sensación de liberación emocional .  Pero para darte cuenta completamente de este sentido, Tenías que entrar literalmente  en otro modo de “ver” ; otra vez se trataba del darme cuenta de una nueva vía de mínima-acción en mi cerebro.  Tenía que alcanzar el elemento mítico de mi propio ser. Debía soltar mi mente mecánica que todo lo controlaba y, en cierto sentido, “volverme loco”.


Joe Coleman

2. El  sentido de la  autodestrucción:  Siempre que te crees problemas, te hundirás y producirás guerras, enfermedades, etc.  Evidentemente era consciente de este sentido. En  épocas  depresivas, cuando mi auto-estima era muy baja, este  me superaba. En esos momentos, me sentía muy  solo y aislado, independientemente de donde y con quien estuviera.  Solo ahora me daba cuenta que este también  era otro  modo de “ver”;  otra forma en la que me “volvía loco”.


3.  El sentido de penetración:  Poder penetrar en otros niveles, otros mundos y otras dimensiones. Tengo solo una ligera conciencia de este sentido, pero reconocía que era capáz de penetrar en otro modo de “ver”, cuando, por ejemplo,  me daba cuenta de las sincronicidades extraordinarias de mi vida. Se trataba de mensajes de mi tiempo mítico. Solo lo sentía ligeramente En estos  momentos, cuando me enamoraba  y cuando era  consciente  de ideas profundamente intuitivas. Mi habilidad de penetración  dependía unicamente, otra vez, de mi voluntad para abandonar cualquier idea preconcebida sobre lo que consideraba el mundo “real”.

K-bose en devian-art

4. El  sentido de percepción:  La capacidad de percibir los acontecimientos  y el mundo que  nos rodea bajo una  nueva luz. Una vez penetraba en este otro modo de “ver”, era capáz de percibir antecimientos normales como extraordinarios.   En este  caso, de nuevo,  una vez era capáz de poner en suspenso mi mente mecánica, cualquier acontecimiento podía ser percibido de modo extraordinario. Para conseguir completamente este sentido, uno tenía  que confiar en su propia intuición, incluso cuando los resultados que obtenía eran totalmente “absurdos”. Recuerdo muchas veces el darme cuenta que estaba ignorando este sentido “interno”. Siempre que lo hacía cometía un error.

Imágen por Karl Bang

5. El sentido de revelación:  La capacidad de entender lo que has percibido en estos mundos. En los momentos en que percibía los acontecimientos como extraordinarios, era capaz de atrapar la información recibida y utilizarla cuando mi mente de nuevo penetraba en pensamiento mecánico. Dicho de otro modo, era capaz de llevar mi ser de sentimiento-intución a mi mundo de pensamiento-sensación.  Podía poner en palabras mi comprención de lo que me había sido revelado.”





¿Quién puede decir Yo?

El hombre que se piensa
es una nube bajo la acción del viento,
su falsa tabla de salvación es el nombre
que lo ubica frente a los confusos otros.

Timo Mimus

Sus diversos Yo se suceden, se entrelazan, se cabalgan,
se oponen, se afirman, se desmienten.
El ego es un bulbo hecho de caparazones
en cuyo centro yace el alma dormida.
No hay que eliminarlo sino domarlo,
él es la escalera que permite subir al cielo,
pero si se convierte en guiador nos pierde,
es el alma la que debe indicarle el camino.


Cuando el velo de la verdad se transforma en espejo
el alma se hace transparente: mirándola Dios se ve a sí mismo.
El ojo del uno y el ojo de la otra no se miran, juntos miran,
una sola visión, un solo amor.
Nada vive separado, todo surge del misterio de la unidad
realizada en la simultaneidad de los contrarios.
Alejandro Jodorowsky, “Poesofema 59″



¿Qué sentido tiene contar cuentos en nuestra sociedad actual?
Según dice Alejandro Jodorowsky, nuestra sociedad está basada en cuentos. Otra cosa distinta es si creemos en ellos o no…
El uso de metáforas, historias y cuentos para explicar de forma indirecta enseñanzas a los niños es una práctica universal y tiene su origen en tiempos remotos. Por ejemplo, en la Biblia Jesús utiliza  parábolas para dar a conocer su mensaje a sus seguidores. Las religiones orientales también están llenas de historias metafóricas.


¿Cuál es la utilidad de los cuentos?
El cuento es un instrumento que correctamente utilizado permite burlar las defensas del inconsciente. Como si se tratara de un pequeño “acto psicomágico”, el cuento lleva información encubierta al inconsciente. Es como el caballo de Troya…
¿Por qué nos sentimos a gusto al leer un cuento?
Como dice Alejandro Jodorowsky, la lectura de un cuento nos produce una especie de saciedad. El cuento es una mitad, la otra mitad, la interpretación, está en nuestra alma, al unirse esas dos partes experimentamos felicidad y satisfacción.
Lo ejemplifica de modo genial con el cuento del medio pollo.
¿En qué consiste la magia de la metáfora en un cuento?
Según Nick Owen, esta magia consiste en escuchar el eco de nuestro propio interior resonando en el argumento de una historia aparentemente ajena y lejana.
¿Qué más ventajas tiene utilizar el empleo metáforas en los cuentos?
La metáfora estimula el hemisferio derecho del cerebro suscitando la visualización de las situaciones y facilitando la evocación de imágenes, facilitando la resolución de problemas de manera indirecta.
¿Hay distintos niveles dentro de cada cuento?
Todo cuento permite leerlo a muchos niveles, según el nivel de consciencia del lector, desde el más básico y lúdico hasta el más elevado.

El cuento nunca es algo real
Es una ficción inspirada en la realidad. Donde se exagera la situación para permitirnos observar cómo estamos condicionados por nuestra familia, nuestra educación, por la sociedad y la cultura que nos rodea
Un ejemplo de cuento que muestre esa forma convencional de pensar
Nasrudín, el tonto de los cuentos sufís, está a bordo de un avión cuatrimotor volando entre dos ciudades lejanas. Llega un momento en el que falla uno de los motores, y el capitán dice: “No se preocupen, llegaremos a nuestro destino con un retraso de media hora”. Cuando falla el segundo motor, el capitán tranquiliza a todos los pasajeros y comunica que llegarán con dos horas de retraso. Más tarde falla el tercer motor, y por los altavoces se anuncia que el avión tendrá dificultades y llegará con varias horas de retraso a su destino…
Nasrudín, que en esta historia representa la manera convencional de pensar, dice: “¡Recemos para que no falle el cuarto motor!, porque si falla, ¡estaremos aquí arriba todo el día!
¿Hay algún personaje conocido que use los cuentos como herramienta de trabajo?
Por ejemplo Milton Ericsson. Primero captaba la atención del paciente por medio de la sorpresa, del impacto, recurriendo a cuentos didácticos. Todas sus historias tenían una estructura y un argumento, a menudo con final feliz.

¿Qué tipo de cuentos usaba?
Utilizaba los cuentos de hadas, las parábolas bíblicas, las leyendas y los mitos populares para transmitir valores morales, éticos y culturales. Decía que en el estado de ensoñación que definía como “trance” los pacientes comprendían de manera intuitiva el significado de sueños, símbolos y otras manifestaciones inconscientes.
A partir de Erickson se desarrolló la PNL (Programación Neurolingüística) que utiliza como herramientas terapéuticas los cuentos, los mitos y las leyendas, por considerar que nos conectan con nuestros propios recursos, talentos y capacidades internas.
¿Importa la forma en la que leemos un cuento?
Si sólo buscas entretenimiento, lee un cuento una sola vez y pasa al siguiente…
¿Y si lo leo dos veces?
Entonces servirá para que puedas reflexionar sobre él y aplicarlo a tu propia vida.
¿Qué sucede si lo vuelvo a leer, después de haber reflexionado sobre él?
En ese caso estarás dejando que el cuento te revele su profundo significado interno. Un significado que va mucho más allá de las palabras y las reflexiones. Esto lleva progresivamente a adquirir una especie de sensibilidad para lo místico.

¿Qué podemos decir sobre los cuentos cortos?
Dice Alejandro Jodorowsky que los cuentos cortos son las semillas de voluminosas novelas. Cuando están logrados son como disparos de revolver que nos sumergen en el presente.
No imagino a un científico recomendando cuentos. El cuento no tiene la seriedad necesaria
Una madre preguntó a Einstein: ¿Qué debo de leerle a mi hijo para que mejore sus facultades matemáticas y sea un hombre de ciencia?
-Cuentos, respondió el científico… Muy bien, dijo la madre. Pero, ¿Qué más? Más cuentos, replicó Einstein. ¿Y después de eso?, insistió la madre. Aún más cuentos…
Veamos ejemplos. Empecemos por un cuento sanador:
Una monja es rechazada cuando solicita ser acogida en diferentes casas para poder pasar la noche, finalmente tiene que dormir en el bosque, esa noche los cerezos florecen y al despertarse, se maravilla de estar ahí y no en otro lugar.
Este cuento nos muestra que todo rechazo es una oportunidad. El fracaso es una oportunidad de cambio de camino.
Un cuento iniciático:
En un chalet muy lujoso con una gran piscina se está celebrando una fiesta. El dueño que es multimillonario, dice que compartirá su fortuna con el valiente que se atreva a cruzar su piscina que está llena de cocodrilos hambrientos.
De repente se ve a un chico dentro del agua nadando a toda velocidad, cuando sale por el otro extremo de la piscina el dueño acude a felicitarlo, diciendo que por fin acababa de conocer a una persona realmente valiente.
El joven le respondió: “¡Que valiente, ni que valiente…alguien me empujó”!
No capto su mensaje, si es que lo tiene.


Dice Alejandro Jodorowsky que la piscina con sus cocodrilos son nuestros “demonios interiores”, contra los que tenemos que luchar para tratar de conocernos. Que ese pequeño empujón que te lanza al interior de la piscina te lo da “un maestro”. Pero la energía para luchar y salir (aprender) la pones tú. Sin ella no serviría de nada el pequeño empujón que nos han dado. La recompensa de atravesar la piscina es conocerse mejor, un aumento de nuestra “consciencia” rompiendo algunos límites que establecíamos como fijos e inamovibles.

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