Cuando otros, debido a sus celos,
se revelen contra mí y me traten de forma injusta,
pueda yo aceptar la derrota
y ofrecer la victoria a los demás.
Fomento del Valor Humano
A pesar de que mis experiencias no sean nada especiales, pues son sólo
experiencias humanas normales y corrientes, creo que mi adiestramiento
budista me ha dado una experiencia muy útil para tener presente en la vida
de cada día. Estoy contento de poder compartir algo de ella con vosotros.
Creo sinceramente que todos los seres humanos somos de la misma naturaleza,
tanto a nivel mental como emocional. Todos nosotros tenemos el
potencial para ser personas felices y buenas y también lo tenemos para ser
malas y perjudiciales. Creo que el potencial para todas estas facetas está presente
en nosotros. Lo importante es tratar de fomentar, en cada uno de nosotros,
los aspectos positivos y útiles y tratar de reducir los negativos. Aunque
los aspectos negativos puedan, a veces, traer cierta satisfacción a corto
plazo, a la larga sólo aportan sufrimiento. Las actitudes positivas nos traen
siempre fortaleza interior. Con fortaleza interior tenemos menos miedo y
más confianza en nosotros mismos, y resulta más fácil extender nuestro
afecto hacia los demás sin barrera alguna, ni religiosa ni cultural ni de ningún
otro tipo.
El valor humano más profundo es la compasión, un sentimiento afectuoso y
comprometido.
Hacer uso de la fe religiosa para fomentar estos valores
humanos básicos es muy positivo. El mensaje de las principales religiones
del mundo es básicamente el mismo: amor, compasión y perdón. Lo
que varía es el modo en que fomenta cada religión tales cualidades. Pero dado
que todas ellas aspiran más o menos a la misma meta, vivir una vida más
feliz, ser personas más compasivas y crear un mundo más compasivo, el hecho
de que los métodos sean distintos no representa un problema. El logro
último es lo importante. Las principales religiones del mundo tienen el mismo
potencial para ayudar a la humanidad y, puesto que existe una gran variedad
de disposiciones mentales entre los seres humanos, necesitamos, lógicamente,
religiones distintas. La variedad es beneficiosa.
La armonía entre las diferentes tradiciones religiosas es otro asunto importante.
Aprender de otras tradiciones religiosas es a veces muy útil. A menos que conozcamos el valor de las otras tradiciones, es difícil desarrollar respeto por ellas. El respecto mutuo es el fundamento
de la verdadera armonía. Debemos esforzarnos por desarrollar un espíritu de armonía, no por razones políticas ni económicas, sino más bien porque comprendemos, simplemente, el valor de las otras tradiciones.
Si no somos conscientes de la importancia de integrar en nuestras vidas las enseñanzas de nuestra fe mediante la práctica, corremos el peligro de estar siguiendo un cliché o una idea popular. Por ejemplo, cuando alguien habla del cristianismo, la primera imagen o cliché que suele venir a la mente es una gran cruz en el interior de una iglesia. Supongo que, cuando alguien habla de budismo, la imagen que aparece es la de una estatua de un buda sereno dentro de un gran templo, o la de un monje sosteniendo
un timbal y golpeando un tambor. Es posible que en algunos casos se piense en un monje que porta una extraña máscara. Esto es lo que quiero decir con ideas o clichés populares. Hay en ello cierto peligro.
Cuando alguien menciona el budismo, en particular el budismo tibetano, se tiene que pensar en un altruismo infinito, en la compasión universal y en una profunda comprensión de la naturaleza de la realidad, o la vacuidad (shuñata). Ésta es la clase de percepción que debemos cultivar.
Comprender la Función Principal de la Mente
Cuando examinamos con detenimiento la enseñanza de las Cuatro Noble Verdades, descubrimos la importancia primordial que tiene la consciencia, o la mente, en la determinación de nuestras experiencias de felicidad y de sufrimiento.
Desde la perspectiva budista, existen diferentes niveles de sufrimiento. Está, por ejemplo, el sufrimiento que es obvio para todos nosotros, es decir, las experiencias dolorosas. Todos somos capaces de reconocerlas como sufrimiento.
Un segundo nivel de sufrimiento incluye lo que se define comúnmente como sensaciones placenteras. En realidad, las sensaciones placenteras son, también, sufrimiento porque tienen en ellas la semilla de la insatisfacción. Hay, asimismo, un tercer nivel de sufrimiento que, en la terminología budista, se llama sufrimiento penetrante del condicionamiento. En cierto sentido, se puede decir que este tercer nivel de sufrimiento viene dado con la simple realidad de existir como seres ignorantes y propensos a las emociones, los pensamientos y las acciones kármicas negativos. El mismo hecho de estar vinculados a las emociones negativas y al karma es una fuente de sufrimiento y de insatisfacción.
Necesitamos contar, pues, con gran determinación y paciencia. No hay
que pensar que en cuanto uno se ponga a practicar el darma, va a iluminarse
en un breve periodo de tiempo, quizá en una semana.
Esto es imposible y nada realista.
Me gustaría hacer referencia a un hermoso comentario efectuado por
Nagaryuna que habla de la necesidad de tener paciencia y una apreciación
de la medida de tiempo que se necesita para implicarse realmente en un
proceso de adiestramiento o de disciplina mental. Nagaryuna dice que si,
mediante el adiestramiento mental y la disciplina, mediante la sabiduría y
su hábil aplicación, puedes desarrollar en tu interior un sentimiento de
tranquilidad y confianza, una tranquilidad que está realmente enraizada en
un postura confirmada y definitiva, entonces, el tiempo que lleve no tiene
importancia. En contraste con el punto de vista de Nagaryuna, desde nuestra
experiencia personal, el tiempo sí que importa. Si estamos experimentando
un acontecimiento insoportable y doloroso, aunque sea de poca duración,
deseamos salir de él lo más rápidamente posible.
Cultivar la Sabiduría y los Medios Hábiles
Verso 1
Pensando en que todos los seres sentientes
son aún más valiosos que la joya que colma los deseos,
con el fin de alcanzar el supremo propósito,
pueda yo siempre considerarles preciosos.
Cuando piensas sólo en ti,
se estrecha el punto de mira de tu mente y,
debido a este enfoque estrecho,
las cosas desagradables se magnifican y te dan miedo,
te hacen sentir incómodo y te das cuenta de que estás sufriendo.
Sin embargo, en el momento en que piensas en los demás
sintiendo afecto por ellos, la mente se expande.
Dentro de ese ángulo más amplio, los problemas personales
parecen no tener importancia y ésta es la gran diferencia.
Si te preocupas por los demás, manifestarás una fortaleza interior
a pesar de tus propias situaciones difíciles.
Con esta fortaleza, tus problemas personales
parecerán más pequeños y menos fastidiosos.
Cuando vas más allá de tus problemas y cuidas de los demás,
adquieres fortaleza interior, confianza en ti mismo,
valentía y una mayor sensación de serenidad.
Éste es un claro ejemplo de la manera que nuestra forma de pensar
puede cambiar nuestras experiencias.
Verso 2
Dondequiera que vaya, con quienquiera que esté,
pueda yo sentirme inferior a los demás y,
desde lo más hondo de mi corazón,
considerarles a todos sumamente preciosos.
La compasión y el amor verdaderos en el contexto de adiestrar la mente
está basado en el simple reconocimiento de que otros, al igual que uno
mismo, aspiran de modo natural a la felicidad y a eliminar el sufrimiento,
y que otros, al igual que uno mismo, tienen el derecho natural de satisfacer
esa aspiración básica. La empatía que se desarrolla hacia una persona
basándose en el reconocimiento de este hecho básico es compasión universal.
No hay elemento alguno de prejuicio, no hay elemento alguno de
discriminación. Esta compasión puede ser extendida a todos los seres sentientes,
mientras sean capaces de experimentar dolor y felicidad.
Así pues, la característica esencial de la verdadera compasión
es que es universal, que no hace diferencias.
Como tal, adiestrar la mente en el cultivo de la compasión
en la tradición budista implica, en primer lugar, el cultivo del pensamiento
de imparcialidad o ecuanimidad hacia todos los seres sintientes.
La enseñanza budista sobre el desapego no supone el desarrollo de
una actitud de no implicación o de indiferencia hacia el mundo o la vida.
Pasando a otra línea del verso, creo que es importante comprender en el
contexto adecuado la expresión: “Que pueda yo considerarme inferior a los
demás”. No se está diciendo de ningún modo que tenga uno que implicarse
en pensamientos que conducirían a menospreciarse ni que se deba perder
toda esperanza y sentirse abatido pensando: “Soy él último de todos. No
soy capaz de nada, no puedo hacer nada y carezco de poder”. No es ésta la
clase de consideración de inferioridad a la que aquí se hace referencia.
El hecho de considerarse inferior a los demás tiene que comprenderse
en términos relativos. Generalmente, los seres humanos son superiores a
los animales. Estamos dotados de la capacidad para juzgar entre lo correcto
y lo incorrecto y para pensar en términos del futuro, etc. No obstante,
uno podría argumentar también que, en otros aspectos, los seres humanos
somos inferiores a los animales. Por ejemplo, quizá los animales no tengan
la capacidad de discernir entre el bien y el mal en un sentido moral y quizá
no tengan, tampoco, la capacidad de ver las consecuencias a largo plazo de
sus acciones, pero dentro del reino animal hay, al menos, cierto sentido del
orden. Si contemplas la sabana africana, por ejemplo, verás que los predadores
cazan a otros animales sólo por necesidad, cuando tienen hambre.
Cuando no tienen hambre, puedes verlos cohabitar unos con otros con bastante
apacibilidad. Pero nosotros, los seres humanos, a pesar de nuestra capacidad
de juzgar entre el bien y el mal, actuamos a veces impulsados por
la codicia. A veces, nos implicamos en acciones por pura complacencia,
matamos por “deporte”, por decirlo de alguna manera, cuando salimos de
caza o de pesca. Así pues, en cierto sentido, uno podría argumentar que los
seres humanos han demostrado ser inferiores a los animales. Es en estos términos
relativos donde podemos considerarnos inferiores a los demás.
Una de las razones para utilizar la palabra “inferior” es poner énfasis
en que, normalmente, cuando damos paso a emociones ordinarias de enfado,
odio, apego intenso y codicia, lo hacemos sin ningún sentido de la moderación.
A menudo nos olvidamos completamente del impacto que tiene
nuestro comportamiento en otros seres sentientes. Pero, cultivando deliberadamente
el pensamiento de considerar a los demás como seres superiores
y dignos de respeto, te proporcionas un factor moderador. Entonces las
emociones, cuando surjan, no tendrán fuerza suficiente para hacer que no
pienses en el impacto de tus acciones en otros seres sentientes. Por eso se
sugiere que el reconocimiento de los demás como superiores a uno mismo
sea edificado sobre esta base.
Verso 3
Que sea yo capaz de examinar mi mente en todas las acciones,
y en el momento en que aparezca un estado negativo,
ya que nos pone en peligro a mí mismo y a los demás,
pueda yo hacerle frente y apartarlo.
Este verso toca de lleno lo que se podría llamar la esencia
de la práctica del darma del Buda. La libertad del sufrimiento,
el nirvana o la cesación es el verdadero darma.
Este verso explica cómo combatir los engaños
o las emociones y pensamientos aflictivos.
Se podría decir que, para un practicante budista,
el verdadero enemigo es el que se encuentra en su interior,
los engaños mentales y emocionales. Son estas aflicciones emocionales
y mentales las que producen el dolor y el sufrimiento. La verdadera tarea
de un practicante del darma del Buda es vencer a este enemigo interno.
Este tercer verso sugiere, a mi parecer, la aplicación del antídoto en el
nivel de la experiencia sentida y manifiesta de la emoción. En lugar de llegar
hasta la raíz de la emoción en general, lo que se sugiere aquí es la aplicación
de los antídotos apropiados a las emociones y pensamientos negativos
específicos. Por ejemplo, para contrarrestar el enfado, se debe cultivar
el amor y la compasión. Para contrarrestar un apego intenso hacia un
objeto, se ha de reflexionar sobre el carácter impuro de tal objeto,
su naturaleza indeseable, etc. Para contrarrestar la arrogancia o el orgullo,
uno debe pensar en las propias deficiencias para hacer brotar la humildad.
Por ejemplo, se puede pensar en todas las cosas del mundo que uno desconoce
completamente. Tomemos por ejemplo a esta mujer, frente a mí,
que traduce mis palabras al lenguaje de los signos. Cuando miro los complejos
gestos con los que efectúa la traducción, veo que no tengo ni idea de lo que
significan y, darme cuenta de eso, fomenta mi humildad.
En mi caso, cada vez que siento un ligero hormigueo de orgullo,
pienso en computadoras...
... Eso me calma inmediatamente.
Verso 4
Cuando vea a seres de disposición negativa
o a los que están oprimidos por la negatividad o el dolor,
pueda yo considerarlos tan preciosos como un tesoro hallado,
pues son difíciles de encontrar.
La razón por la que los seres de disposición negativa
se identifican separadamente como centro de atención
en el adiestramiento mental es que, cuando uno se encuentra
con tales personas, puede caer en la tentación
de reaccionar de una forma muy negativa.
En cierto sentido, esos seres ponen a prueba la habilidad
que uno tiene para mantener su adiestramiento básico.
Por eso merecen especial atención.
Seguidamente, puedes aplicar ese mismo sentimiento
a la sociedad en general. Existe, entre los seres comunes,
la tentación o la tendencia de rechazar a ciertos grupos de personas,
de marginarlos y de no desear incluirlos dentro del círculo
más amplio de la comunidad. Las personas tildadas
como criminales son un ejemplo. En tales casos, es especialmente
importante que el practicante haga un esfuerzo aún mayor
para tratar de incluirlos, de forma que puedan tener una segunda oportunidad
en la sociedad y también una oportunidad para restablecer su amor propio.
Del mismo modo, dentro de la sociedad, existe también la tentación de ignorar o
negar la existencia de enfermedades incurables, como el SIDA, pensando:
“Eso no me ocurrirá a mí”. Se tiende a hacer la vista gorda a estas cuestiones.
También en tales casos, un verdadero practicante debe reflexionar
profundamente sobre esos fenómenos y tratar de aceptarlos. Uno debe cultivar
su mente para que sea capaz de sentir empatía hacia todos los seres y
de relacionarse con ellos del modo más correcto.
Verso 5
Cuando otros, impulsados por los celos,
me injurian y tratan de otros modos injustos,
pueda yo aceptar la derrota sobre mí,
y ofrecer la victoria a los demás.
Normalmente, desde un punto de vista convencional y legal, si se hicieran
injustamente ciertas alegaciones contra alguien, sin base ni fundamento,
se consideraría justificado que el perjudicado reaccionara con enfado.
No obstante, se recomienda al practicante que no reaccione de este
modo, especialmente si la consecuencia de ese trato injusto es el perjuicio
propio y de ningún otro ser. A un verdadero practicante se le aconseja que
acepte la derrota y ofrezca la victoria, evitando de este modo una reacción
negativa de indignación y enfado.
Verso 6
Cuando una persona a quien he ayudado,
o en quien he depositado todas mis esperanzas
me daña muy injustamente,
pueda yo verla como a un amigo sagrado.
Generalmente, cuando ayudamos a alguien, tendemos a esperar algo a
cambio. Cuando una persona tiene una estrecha relación contigo tiendes a
esperar algo de ella. Y si esa persona, en lugar de responder positivamente
a tu bondad y compensarte por ello, te inflige daño, sientes indignación,
como normalmente le ocurriría a cualquiera. Tu sentimiento de dolor y
desilusión es tan fuerte y tan profundo que consideras perfectamente justificado
reaccionar con indignación y enfado. Pero a un verdadero practicante
se le sugiere que no se deje llevar por esa clase de respuesta común,
sino que utilice la experiencia como una oportunidad para adiestrarse,
como una lección y una enseñanza. El practicante debe considerar a esa persona
como a un verdadero maestro de paciencia, porque es en ese momento
cuando se hace más necesario tal adiestramiento.
Uno debe reconocer que esa persona es tan valiosa como un maestro precioso
y difícil de hallar, en lugar de reaccionar con enfado y hostilidad.
No obstante, no se está sugiriendo aquí que un verdadero practicante
deba ceder siempre ante cualquier perjuicio o injusticia que se le esté infligiendo.
De hecho, de acuerdo con los preceptos del bodisatva, se debe
responder a la injusticia con una fuerte contramedida, especialmente si
existe algún peligro de que el perpetrador del crimen vaya a proseguir con
sus acciones negativas o si otros seres sentientes pueden verse perjudicados.
Lo que se requiere es comprender bien la situación. Si ocurre una injusticia
y no trae mayores consecuencias para el perpetrador del crimen ni
para otros seres sentientes, entonces, quizá será mejor dejar las cosas
tal como están.
Verso 7
En resumen, que pueda yo ofrecer, directa e indirectamente,
toda alegría y beneficio a todos los seres, mis madres,
y que sea capaz de tomar secretamente sobre mí
todo su dolor y sufrimiento.
El sufrimiento al que se hace referencia en este verso es, quizá, tan
fuerte, que al menos a nivel del pensamiento uno puede tomar sobre sí mismo
el sufrimiento, el dolor y las penas que experimenta. Uno puede también
tomar mentalmente sobre sí las negatividades, que son la raíz de tales
sufrimientos. Y puede, asimismo, compartir con otros la totalidad de las
cualidades que posee, como su alegría, las causas de su alegría, las raíces
de su virtud, sus acciones positivas, etc. Uno ofrece estas cualidades positivas
a los otros seres sentientes.
"Son los estados mentales y los pensamientos y emociones los que necesitan
ser radicalmente transformados y reparados pero, en lo que se refiere a
la apariencia externa de la persona, ésta debe seguir siendo la misma". Lo
que Chekawa señala aquí es que los practicantes corren peligro de sucumbir
a la tentación de exhibirse. A veces lo que ocurre, especialmente en
nuestros días, es que las personas que cuentan sólo con una pequeña experiencia
tienden a asumir un aire de importancia o de espiritualidad que
no hace más que abaratar su verdadera experiencia. Un verdadero practicante
requiere una auténtica integridad.
Chekawa Yeshe Dorye ,Maestro Tibetano
Verso 8
Que no se vean mancillados por los conceptos
de los ocho intereses mundanos
y, conscientes de que todas las cosas son ilusorias,
que puedan ellos, sin aferramiento, verse libres de las ataduras.
Las dos primeras líneas de este verso poner énfasis en la necesidad de
asegurarse de que la práctica espiritual y el adiestramiento mental que uno
está llevando a cabo no están contaminados por los ocho intereses mundanos.
Esto es importante incluso para el maestro. Por ejemplo, yo estoy aquí
sentado en el trono, impartiendo esta enseñanza. Si en algún lugar, en mis
pensamientos, surge la curiosidad, “¿Lo he hecho bien?, ¿qué piensa la
gente de mi discurso?, ¿les habrá gustado?, ¿me elogiarán por ello?”, mi
adiestramiento espiritual estará contaminado. Los intereses mundanos no
deben oscurecer ni contaminar un adiestramiento espiritual verdadero.
Las dos últimas líneas de este verso recalcan la necesidad de situar la
práctica y el adiestramiento mental dentro de una comprensión absoluta de
la verdad última o vacuidad. Declaran que uno debe hacerse consciente del
carácter ilusorio de todos los fenómenos y, sin aferramiento, liberarse de
las ataduras. Pero antes de poder cultivar la comprensión de la naturaleza
ilusoria de todas las cosas, es necesario negar la realidad substancial de las
mismas, incluyendo la del propio “yo”. No es posible desarrollar la percepción
de la naturaleza ilusoria de los fenómenos sin antes negar la realidad
substancial de la existencia.
Lo que se requiere es desarrollar una comprensión profunda
y genuina de la vacuidad mediante
un proceso racional de análisis y reflexión.
Una de las maneras más eficaces y convincentes de comprender el modo
en que todo está vacío y carente de una realidad substancial es comprender
la naturaleza interdependiente de la realidad, que es el surgir dependiente
de todas las cosas. Lo que es especial en la comprensión del surgir
dependiente es que nos proporciona la posibilidad de encontrar ese camino
central entre la nada total, por un lado, y la existencia substancial o
independiente por el otro.
Las cosas son dependientes y se originan dependientemente.
Esta comprensión por sí misma sugiere que los fenómenos
carecen de una naturaleza independiente o de una existencia independiente.
La idea de que las cosas surgen en relación a otras mediante una
compleja matriz de hechos que se originan de forma dependiente protege,
también, al practicante del peligro de caer en la visión opuesta del nihilismo:
pensar que nada existe. Así pues, hallando ese camino central, se puede
llegar a la comprensión genuina y al conocimiento intuitivo de la vacuidad.
Cuando has hallado esta visión directa de la vacuidad en tu meditación,
se añade una nueva cualidad a tu interacción con el mundo y con los objetos
que te rodean. Hay una nueva cualidad en tu compromiso con el mundo
porque eres consciente de la naturaleza ilusoria de la realidad.
Preguntas y Respuestas
P. Su Santidad ¿cómo han de trabajarse las emociones negativas?
R. Primero, creo que es muy importante habituarse a reconocer con claridad
el carácter destructivo de las emociones aflictivas. Si comprendes esto
de un modo directo y profundo, es muy probable que, cuando surjan las
emociones negativas, tengas cierta repugnancia a actuar, y eso es muy distinto.
Segundo, las emociones negativas se basan a menudo en razones artificiales.
Si es éste el caso, intenta contemplar las cosas desde otro ángulo;
verás la diferencia. Cuando examinas la naturaleza de las emociones,
descubres que éstas se encuentran en muchas ocasiones enraizadas en algún
tipo de proyección que tu mente ha creado con respecto a un acontecimiento
o persona, y es posible que esa proyección no tenga fundamento.
Si examinas la razón subyacente, podrás llegar a contrarrestar las emociones
negativas. Tercero, cuando la emoción negativa ha llegado a dominarte
por completo, cuando la sientes con todas sus fuerzas, debes intentar
apartar la atención o la concentración de la percepción de la emoción propiamente
dicha. Éste es uno de los mejores modos de disminuir la intensidad
de la emoción.
Su Santidad, ¿por qué se consideran a los animales como seres sentientes
inferiores a los humanos? A mí me parece que, aparte de la forma,
son iguales a nosotros.
Sí, es cierto. Por eso, en lugar de hablar de humanidad hablamos de seres
sentientes. Todos los seres son iguales. Los humanos, las deidades
mundanas, los insectos, los animales, todos son igualmente seres sentientes,
todos tienen experiencias similares. No obstante, existe una diferencia
en lo que respecta al cerebro. A mi entender, nuestra capacidad para analizar
es mayor y, desde este ángulo, consideramos que el cuerpo humano es
más valioso. Una vez hemos comprendido que nuestra inteligencia es más
valiosa, debemos comprender asimismo que nuestra responsabilidad es
también mayor. ¡Cuida de estos otros seres en lugar de utilizarlos!
Su Santidad, ¿qué tipo de meditación recomendaría usted a una persona
laica que desea seguir el camino del Buda?
De hecho, no hay mucha diferencia entre los monjes y los laicos. Yo
creo que el camino básico budista es el mismo. Estudia las Cuatro Nobles
Verdades y los Doce Vínculos de Originación Dependiente. Primero estudia,
estudia.
Cuando digo que estudies, no me refiero sólo a coger libros, leerlos y
ya está. Podemos leer libros para adquirir información, lo que es, por supuesto,
el principio, las bases del pensamiento, de la contemplación o la
reflexión. En los niveles de comprensión budista, se dice que ésta es la
comprensión basada en la simple escucha. No es la adecuada, no es sufi30
ciente; se ha de ir más allá y encontrar un modo de integrar en la propia
experiencia lo que se ha aprendido. La comprensión del camino budista no
ha de basarse solamente en la comprensión de los textos: “Esto se menciona
en tal texto” o “este punto se explica en ese otro texto”. En su lugar,
uno debe ser capaz de identificarse con esas comprensiones sobre la base
de la propia experiencia. Este procesamiento de la información es el nivel
de comprensión conocido como comprensión a través del pensamiento y
la reflexión y es el tipo de comprensión que necesitamos desarrollar. No
estoy de acuerdo con las personas que dicen: "Sólo tienes que recitar algún
mantra; no necesitas estudiar". Yo no se lo aconsejo a nadie, ni a los laicos
ni a los principiantes ni a los monjes. Creo que si estás realmente decidido
a practicar el darma del Buda, a seguir el camino budista, tienes que estudiar.
Sin saber, ¿cómo podemos transformar nuestra mente? Sería muy
difícil. El efecto de una fe pura por sí sola es muy limitado.
Creo que la fe o la creencia adecuada debe desarrollarse sobre la base
de un convencimiento total. ¿Cómo se desarrolla el convencimiento? Mediante
la meditación analítica. La meditación unidireccional no es importante
hasta más adelante. Para un principiante, no creo que la meditación
unidireccional sea tan importante. La meditación analítica, el estudio y la
reflexión, ¡eso es lo importante!
Ahora, los físicos occidentales proponen el big bang como el principio
de espacio-tiempo. ¿Cómo afecta eso al concepto budista del tiempo sin
principio o a la teoría del karma?
Es una pregunta que me hacen a menudo. Si se demuestra que la teoría
cosmológica de un único big bang es el verdadero principio del universo,
entonces, los pensadores budistas tendrán que devanarse los sesos y el reto
requerirá mucha reflexión. Si se proponen varios big bangs, entonces, la
teoría de los físicos occidentales encajaría muy bien con la budista.
Su Santidad, ¿Es necesario el sufrimiento para compensar la felicidad?
¿Es posible alcanzar una felicidad y armonía absolutas?
Cuando hablamos de felicidad y de sufrimiento en el budismo no nos
estamos refiriendo puramente a una felicidad en el nivel de los sentimientos
o de las sensaciones. Desde el punto de vista budista, la experiencia obvia
del dolor es una forma de sufrimiento identificable. Pero también dice
el budismo que ni siquiera es auténtica felicidad lo que clasificamos como
sensación placentera, como felicidad. Es igualmente una forma de sufrimiento
porque en ella se encuentra la semilla para la insatisfacción. El tipo
de felicidad de la que habla el budismo en la enseñanza de las cuatro
verdades nobles es la cesación total, no sólo del dolor y del sufrimiento, sino
también de las emociones fluctuantes, etc.
Es un estado que se encuentra más allá de sensaciones y sentimientos.
Generar la Mente de la Iluminación
Hemos hablado de la naturaleza de la compasión y del procedimiento
para adiestrar la mente y cultivar la compasión. Estos versos especiales
que vienen a continuación se recitan con el propósito de generar la
bodichita, la mente de la Iluminación, el deseo de liberar a todos los seres
del sufrimiento. Durante la recitación de los mismos, debéis tratar de
traer a la memoria toda vuestra comprensión de la compasión y la necesidad
de cultivarla.
Con el deseo de liberar a todos los seres
tomaré siempre refugio
en el buda, el darma y la sanga
hasta que alcance la Iluminación completa.
Este primer verso es un modo formal de tomar refugio. Las personas
que practiquéis el budismo, tomad refugio aquí.
Los practicantes religiosos que no sean budistas, cristianos, judíos, musulmanes,
etc, también podéis participar. Cuando nosotros, los budistas, tomemos
refugio en las Tres Joyas, vosotros podéis tomar refugio en vuestra
propia divinidad y utilizar esa fórmula para reafirmar vuestra fe en ella.
Enardecido por la sabiduría y la compasión
hoy, en presencia de los budas,
genero la mente para el completo despertar
por el bien de todos los seres sentientes.
Este verso pertenece a la generación de la mente de la Iluminación.
Por mucho que dure el espacio,
mientras quede algún ser,
quisiera yo también quedar
para poder hacer desaparecer del mundo la aflicción.
El tercer verso nos inspira e infunde un verdadero sentimiento de valentía
que nos ayuda a mantener nuestro compromiso con los principios
altruistas.
Así pues, esta ceremonia consistirá en la recitación de estos tres versos. Debéis recitarlos lentamente y al unísono. Durante la recitación, debéis reflexionar en el significado de los versos y cultivar en vuestra mente la contemplación adecuada.
Textos del libro : Adiestrar la mente de su santidad el XIV Dalai Lama





















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