2012/04/03

III Apaciguar al pueblo


No alabes al sabio
y el vulgo no se enfrentara a él.
No estimes las cosas difíciles de obtener
y no habrá quien se anime a robar.
No mires los objetos deseables
y la mente no se turbara.


Por eso, el hombre sabio en el gobierno,
vacía la mente y llena los vientres.

Debilita las ambiciones y
fortifica los huesos.

El pueblo quedará limpio de conocimientos y deseos
y el presumido se abstendrá de actuar.

Actúa sin actuar
y el pueblo gozara del orden universal.

"No se lanza un pez al árbol, no se pone un ave en el agua" (Huai-Nan-tzu).

La antítesis aparentemente brutal entre pensamiento y voluntad y vientre y huesos 
se explica pensando que llenar el vientre y reforzar los huesos 
corresponde a una necesidad natural para seguir viviendo, 
no así llenar la mente o la voluntad de vanos deseos y de vanos pensamientos.

Lo que se busca es la paz del pueblo; como lo explica Wen-Tzu.
 (Lo que uno no escucha no le agita la mente).

 
Imágen vía Rafael Severino (Fcbk)



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