ESPACIO, TIEMPO, VIBRACION
El espacio es lo que define la densidad de la materia
y esta densidad condiciona la capacidad de circulación energética.
El tiempo es la velocidad de transmisión de esa energía.
La vibración es la alineación que sintoniza para circular.
Cuando Einstein plantea que E= m.c2 o sea que la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado está definiendo al espacio-tiempo como una dimensión única interdependiente.
La teoría de la relatividad demostró que la masa o sustancia no tiene nada que ver con ninguna sustancia, sino que es una forma de energía.
Espacio- Tiempo configuran la estructura energética y su capacidad creativa.
Cuando pienso en algo, estoy ocupando ese espacio de atención y presencia de su existencia en mí, ahí empieza a correr el tiempo, simultáneamente.
La cantidad de tiempo que le de a la permanencia implica el espacio que ocupa en mí.
Pero su cualidad funcional la da la frecuencia vibratoria que sintoniza para actuar.
Mi intensión tiñe con su energía el significado de todo lo ocurre como acción concreta.
Sabiendo que la masa en realidad es más espacio que materia podemos empezar concibiendo lógicamente que la cantidad de energía que genera un sistema depende de la cantidad espacio-tiempo disponibles en él.
Pero la masa no sólo es espacio-tiempo, también es vibración eso le da su forma particular.
El tiempo no es lineal, nosotros lo linealizamos para poder encontrarnos en la vida cotidiana.
Es un código cultural que todos estamos sosteniendo como parámetro común de funcionamiento.
Pero el tiempo en los sueños no se maneja de la misma forma en nuestra conciencia.
El instantáneo –darse cuenta—es un tiempo que es fruto de muchos tiempos en muchas dimensiones a la vez que llega a la conciencia, no sólo a nivel intelectual, también corporal, emocional, espiritual.
Hay algo en el cuerpo físico que queda libre de esa presión, densidad, dolor, que al resolver suelta, abre, libera una energía de alta vibración que sutiliza y entrega en luz.
Aquí el tiempo trae espacio y la vibración ocupa con su frecuencia armónica ese espacio en ese tiempo, armando campos de luz en donde antes había oscuridad y dolor con esa misma energía liberada a su forma más sutil.
Espacio-Tiempo donde el espacio de la materialidad es límite en la sintonía de dimensión física, pero que a través del tipo de vibración que circula en su campo puede penetrar en lo físico y alinearlo por resonancia cuando sintoniza su dimensión más esencial y sutil que es el sonido.
Lo que nuestros sentidos humanos perciben como materia, no es otra cosa que un conjunto de campos electromagnéticos resonantes, estrechamente vinculados e interpenetrados: en resumen una manifestación densa de SONIDO (con mucho espacio intercalado). Toda la materia es sonido y emite sonido, aunque dichos sonidos se encuentren, en su mayoría, fuera de nuestro limitado sentido físico de la audición. Nuestros cuerpos físicos, por consiguiente, son también campos electromagnéticos resonantes, como también lo son nuestras auras, ambos generados por los átomos que nos configuran.
El espacio es cantidad de libertad tomada por la conciencia para circular a través del campo energético, siendo la vibración la que configura forma.
Por eso los instrumentos sanadores resultan ser maestros guías, porque están emitiendo vibración armónica sostenida y constante, que permiten al campo energético que los recibe alinear y nutrirse por resonancia de esa frecuencia de alta vibración.
Van activando espacios a los que nunca podríamos llegar psicológicamente porque son de otra dimensión vibracional y nos permite habitar zonas de nosotros mismos donde podemos saborear esta sensación de realidad cósmica donde el espacio se hace infinito, el tiempo eterno y vibracionalmente todo es posible.
Empezamos a crecer en conciencia sutil alineando frecuencias de alta vibración, concibiendo la realidad y las posibilidades de materializar (ya sea un proyecto de trabajo o una sanación personal) con una disponibilidad energética que es reflejo, como siempre, de nuestro estado de conciencia.
Abrimos la visión de posibilidades a niveles inconcebibles para nuestras concepciones habituales.
Entramos en estado de creatividad sin limitaciones y a la vez respetamos los límites lógicos que la materialización impone por su cualidad dimensional de materia.
Nos traslada a una capacidad de captar, comprender y respetar orgánicamente las leyes que rigen en las distintas dimensiones y combinarlas para la materialización armónica de lo que nos proponemos.
Concebir y crear desde este estado vibracional nos permite activar energías latentes que sólo entran en acción si tienen armado ese campo que abre espacios de alta frecuencia donde poder resonar y expresarse.
Esta conexión es con la propia esencia, con ese potencial que nos identifica con el anhelo del alma, con la misión en la tierra, con el sentido de vida.
OM... (El Om para los Hindues crea el espacio , y toda forma de vida)
Fuente:
(Buenos Aires - Argentina)
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